miércoles, 30 de noviembre de 2011

Drácula: Sensateces y estupideces (Parte 3)

Pues aquí tenéis una nueva traducción de otro pedacito del libro "Drácula: Sense and Nonsense" escrito por Elizabeth Miller. 
Aún no sé si subiré cuatro o cinco partes pero lo que es seguro es que habrá como mínimo una más y luego dedicaré otra entrada a comentar los textos subidos aportando mi opinión y mi propia experiencia durante la documentación realizada para mi novela sobre Drácula.
¡Aún tenéis vampiro para rato! ;)

Aprovecho para agradecer todos los comentarios que vais dejando y el interés mostrado por estas entradas, (¡que por lo que he visto en base a las visitas, es grande!) Me anima a seguir trayéndoos más :)

Y ahora sí, la nueva parte:

ESTÁ EN EL LIBRO

“La costumbre de Vlad de empalar a sus víctimas (una forma de matar a los vampiros) (…) enardeció aún más la imaginación de Stoker.” (Donald Glut, The Dracula Book 56)

Absurdo. Convencidos, a pesar de la falta de pruebas, de que Stoker simplemente tenía que saberlo todo acerca de Vlad el Empalador, un gran número de estudiosos han examinado minuciosamente las páginas de Drácula en un intento por encontrar apoyo textual en la obra. Algunos de los resultados obtenidos han sido ridículos.

El “paralelismo” más común es el de clavar una estaca/empalar. Todo el mundo sabe que se puede matar a un vampiro clavándole una estaca de madera en el corazón. Casualmente, el método de tortura y ejecución favorito de Vlad era empalar a sus víctimas, a menudo en estacas de madera. Esto es usado como prueba de que el Conde Drácula estaba inspirado en Vlad: “Debido a la reputación de cruel de Drácula —en especial por su inclinación hacia el empalamiento de sus víctimas en estacas— Stoker le convirtió en un vampiro" (Marks 46); “El autor basó su personaje en el príncipe valaco de mediados del siglo XV (…) por su predilección por el empalamiento de sus víctimas en vida” (Jones, “Introduction” xiii); “La estaca, por supuesto, es el conocido símbolo de destrucción que relaciona al Drácula histórico con el vampirismo, que impresionó a Bram Stoker tanto como para que le diera el nombre de Drácula” a su vampiro (Florescu and McNally, Essential 177, n263); Vlad “inspiró la historia del Conde Drácula por su costumbre de empalar a sus enemigos en estacas” (Eastern Europe 651). 

Estas “conexiones” pasan por alto dos hechos: que no hay ninguna prueba que demuestre que Stoker sabía algo acerca de la predilección de Vlad por el empalamiento; y que clavar estacas a los vampiros era un tema recurrente en el folklore y en la ficción Gótica temprana mucho antes de la publicación de Drácula.

Otro tema de especulación comenzó en 1956: que al crear a Renfield [uno de los personajes de “Drácula], Stoker “parece haber adaptado la leyenda” sobre la inclinación de Vlad por el empalamiento de ratones durante su cautiverio en Hungría (Kirtley 14). También Nandris (1966) enlaza a la costumbre de Vlad de empalar pájaros diciendo que “se desarrolla en Drácula de Bram Stoker” en el personaje del “paciente del manicomio, que caza moscas y arañas para comérselas pensando que sus vidas fortalecerán la suya propia”. Una afirmación similar reaparece varios años después en la biografía de Stoker escrita por Farson:
Existe una historia que dice que él [Vlad] sobornaba a sus guardias para que le trajeran pequeños pájaros que luego mutilaba y empalaba en estacas cuidadosamente alineadas en filas. De ser cierto, de esto mismo se hizo eco Stoker en su potente caracterización del lunático Renfield, quien cazaba moscas para alimentar a arañas que daba de comer a los pájaros que luego se comía él. (128)

Mientras que la historia de Vlad puede que sea cierta, no lo es que Stoker se hiciera eco de ella.

Y eso es sólo la punta del iceberg. Mirad lo que yace bajo la superficie:

1. Decapitación

Apuntes históricos indican que después de que Vlad el Empalador fuera asesinado, cortaron su cabeza y la llevaron a Constantinopla como trofeo. Se da la casualidad de que la decapitación del vampiro es un tema usado en Drácula. Por lo que quizás, sugiere McNally, “Stoker se enteró del destino de Drácula [el histórico] y lo incorporó a su trabajo” (“Truth and Terror”). 
La fuente de Stoker, sin embargo, para este elemento folklórico en concreto fue “Transylvanian Superstitions” de Emily Gerard.

2. Tierra consagrada


Aludiendo al hecho de que el Drácula de Stoker sólo puede dormir en tierra consagrada, Leatherdale no puede resistirse a añadir, “Y, por supuesto, Vlad Tepes fue enterrado en tierra consagrada” (Novel & Legend 107).
Lo último puede perfectamente ser cierto. ¿Pero cómo podría haber sabido eso Stoker?

3. Lanzando piedras 

Farson nos informa de que “Vlad solía ordenar a sus nobles que arrastraran piedras hasta lo alto para luego arrojarlas hacia al enemigo que llegara por abajo, provocando así una avalancha para sepultarlo” (132). Puede que fuera así. Pero luego continúa diciéndonos que en la novela [Stoker] se hace eco de esto cuando el Conde le dice a Jonathan Harker que en la antigüedad durante las invasiones, los patriotas “esperaban su llegada en las rocas en lo alto de los desfiladeros, para destruirlos con avalanchas artificiales” (2:57).”

4. Venganza

Al hablar de la declaración de venganza del Conde Drácula (“Mi venganza acaba de empezar”), Leatherdale establece un paralelismo con Vlad: “¿Venganza? ¿Venganza por qué? Stoker parece estar remontándose a la vida de Vlad Tepes, quien indudablemente estuvo conducido parcialmente por la venganza cuando se convirtió en gobernante de Valaquia: buscando vengar las muertes de su padre y su hermano, y de su propia encarcelación en manos de los Turcos (…) Bretaña simboliza la traición e ingratitud de la Europa Cristiana, la cual traicionó a Drácula cuando luchaba contra los Turcos bajo los intereses de aquella” (Novel & Legend, 1993, 111). 
Desde luego, el Conde no necesita ninguna justificación así; después de todo, los cazadores de vampiros le han privado de su suministro de comida.

5. La capa

Mascetti establece como un hecho la descabellada suposición de que una de las dos capas requeridas a los nuevos caballeros de la Orden del Dragón, de la que formó parte el padre de Vlad, era negra y que fue “adoptada por el Conde Drácula de Bram Stoker” (125). No hay ninguna prueba que demuestre que Stoker tuviera el más mínimo conocimiento acerca de la Orden del Dragón. Y lo que es más importante, el Conde Drácula (por lo menos el de la novela de Stoker) ¡ni siquiera lleva capa! Al parecer, Mascetti ha visto demasiadas películas.
Devendra Varma plantea otra teoría más : “Y la imagen de [Vlad] Drácula captó el interés de Stoker (…) la imagen de un príncipe sediento de sangre, extravagante y atractivo, vestido con una camisa bordada, capa de armiño, ¡y un sombrero adornado con plumas de avestruz!” (49)
Esto está completamente fuera de toda lógica.

6. Nuremberg

Stoker menciona Nuremberg una vez en Drácula, mientras Mina compara Whitby con imágenes de la ciudad alemana. Se da la casualidad de que el padre de Vlad el Empalador fue iniciado a la Orden del Dragón en Nuremberg. No debería sorprendernos que alguien haya sugerido una posible conexión. Florescu y McNally observan que “La comparación con Nuremberg [en la novela] es reveladora: Stoker había visitado esa ciudad, donde el padre del Drácula histórico había sido investido en la Orden del Dragón en 1431” (Essential 88, n127). La única cosa “reveladora” sobre esa alusión es que Stoker aparentemente había visitado la ciudad unos pocos años antes y cuando viajó a Whitby ésta se la recordó.

7. Temperamentos de acero

Florescu y McNally insisten en que el “temperamento de acero, mente sutil” del Conde (24:436-7) es “una referencia a la reputación del Drácula histórico” (Essential 241, n330). Reiteran esto en Dracula: Prince of Many Faces, afirmando que “[Stoker] recalca con precisión sus aptitudes como guerrero y líder de hombres” (10). Los extractos encontrados en la obra de Wilkinson (quien, por cierto, ni siquiera era historiador) no son suficientes para proveer de una descripción precisa de nadie.


La conexión entre el Conde Drácula y Vlad es extremadamente débil. Stoker no sabía acerca de ninguna persona llamada Vlad. La relación que él realiza es entre el Conde y un voivoda llamado Drácula. Además, si examinamos el texto más de cerca (además de la fuente original) nos damos cuenta de que la identidad de “Drácula” no queda clara. En el texto, el Conde Drácula alude a “nosotros los de la sangre Drácula”, lo que sugiere que el nombre se relaciona con más de una persona. De hecho, el Conde menciona a un “Drácula (…) que inspiró a ese otro de su raza” (3:68), mientras que Van Helsing informa de que “Los Draculas (…) fueron una raza grande y noble” (18:337). Esto da a entender que Stoker, al igual que Wilkinson, no tenía claro quién era Drácula. A él simplemente le gustó el nombre.
En cuanto al voivoda “que derrotó a los Turcos en su territorio”, podría perfectamente referirse también a John Hunyadi, siendo los otros dos Dracul y Drácula (Nandris 374). Stoker no diferenciaba a uno del otro.*

Pero incluso si asumiéramos, puestos a debatir, que Stoker sabía más acerca del Drácula histórico que lo que encontró en la obra de Wilkinson, debemos hacernos unas preguntas cruciales. La primera y más importante, ¿por qué no hizo uso de la información que presuntamente encontró? Para ser más concretos, ¿por qué nunca se alude al Conde Drácula como “Vlad” o “el Empalador”? ¿Por qué no se hace alusión a su infame historia? Sus atrocidades serían leña para el fuego de cualquier escritor de terror. ¿Por qué Van Helsing, con su tendencia a realizar extensas divagaciones, se limita a mencionar que Drácula fue “un hombre maravilloso durante su vida” (23:413)? ¿Y por qué no hay referencias en las notas de trabajo de Stoker en las que se mencione que hubiera encontrado otro tipo de información?

No seré yo quien niegue que la novela de Stoker ha contribuido a un repentino aumento del interés por Vlad el Empalador (y viceversa). Pero no nos descontrolemos.

*Cuando en 1897 (en la entrevista de Stoddard) preguntaron a Stoker acerca de la base histórica de su novela, no dijo nada acerca de Vlad. Farson además añade (aunque no cita la fuente) que al responder a un corresponsal americano en 1906, [Stoker] comenta “`Tú sabes mucho más de Drácula que yo´, dando a entender su indiferencia hacia el contexto histórico”.

(Traducción de Cristina Roswell del texto original de Elizabeth Miller. Dracula. Sense and Nonsense. Desert Island Books. 2006) 
CONTINUARÁ...

martes, 22 de noviembre de 2011

Drácula: Sensateces y estupideces (Parte 2)

Como lo prometido es deuda, aquí tenéis la traducción de otro pedacito de uno de los capítulos del libro "Dracula: Sense and Nonsense" de Elizabeth Miller.
Si en la primera entrada os dejé con la introducción del capítulo sobre Vlad, en la cual Miller nos hablaba del problema surgido al relacionar erróneamente al personaje ficticio del Conde Drácula con la figura histórica de Vlad el Empalador, en esta nueva traducción Miller nos muestra ejemplos claros que explican cómo lo que empezó siendo una pequeña bola de nieve ha ido aumentando hasta transformarse en una avalancha de la que ahora cuesta escapar, cómo la falta de documentación unida a la inventiva creativa de la presunción llevan a que se den por ciertas afirmaciones erróneas que después cuesta desenmarañar.


Bram Stoker no se inspiró en Vlad el Empalador para crear a su Conde Drácula. Vlad no era ningún demonio bebedor de sangre.
Y sin embargo, cuando alguien oye el nombre de Drácula no piensa en un guerrero valaco que luchó contra los Turcos para defender a su pueblo, sino en un Conde vampiro que se alimentaba de sangre y vivía en un tétrico castillo en Transilvania. 
¿Por qué? ¿Cómo empezaron a enredarse las historias de esos dos personajes tan diferentes unidos por el mismo nombre? 
Elizabeth Miller nos lo explica:

EL VIRUS VLAD

“El personaje de [el Conde] Drácula está inspirado en Vlad Tepes.” (“Vampires”, World Book Encyclopedia 1998, 20:268)

¡Tonterías! Que eso se haya repetido hasta la saciedad no hace que sea menos absurdo. Ha llegado la hora de acabar con este mito de una vez por todas. Que Stoker tomó prestado el nombre “Drácula” es irrefutable. ¿Pero sabía mucho acerca del hombre que se escondía tras el apelativo, el famoso Vlad el Empalador? Teniendo en cuenta las pruebas disponibles, mi respuesta es un rotundo ¡“no”!

Vlad ha sido considerado como la “mayor inspiración” de Stoker (“In Search of History: The Real Dracula”), el “modelo de conducta” para el Conde (Hurwood 28), el “prototipo” del Conde (Encyclopedia Britannica 1997, 1:544) e incluso el “santo patrón (…) del vampirismo” (Guinn 159). Error, error, error, error. Y cuatro errores no hacen un acierto.
El autor de la entrada de la enciclopedia citada anteriormente pudo haber obtenido su dudosa información de un gran número de fuentes. A lo largo de los últimos 30 años se nos ha bombardeado con un popurrí de confusiones, medias verdades y afirmaciones absolutamente ridículas. Aquí un ejemplo:
   
Drácula fue el resultado de la reestructuración de cuatro siglos de leyendas populares creadas alrededor del histórico príncipe valaco Vlad Tepes.” (Dziemianowicz 11)

Gran parte de la historia del Conde Drácula “fue extraída (…) de las horribles actividades del Príncipe Húngaro Vlad, quien fuera un antepasado remoto de Atila el Huno.” (Mascetti 184)

Stoker “creó basándose en referencias poéticas de los antiguos relatos sobre Drácula” (Florescu y McNally Biography 162)

Vlad “fue un personaje extraordinario. Así que usamos esto como base de nuestra fantasía, como hizo Bram Stoker (…) la verdadera innovación [de Stoker] en Drácula fue su descubrimiento del sanguinario príncipe transilvano del siglo XV.” (Coppola and Hart 3, 8)

“Hay pocas dudas de que Stoker eligió a Vlad Tepes para su Drácula debido a la mala reputación de Vlad.” (Carlson 29)

Y aún empeora más:

“El Conde Drácula está inspirado en por lo menos dos conocidas figuras históricas cuyas carreras estuvieron empapadas en la sangre de las gentes de Europa del Este: el príncipe rumano Vlad el Empalador, y Elizabeth Bathory, una condesa húngara.” (Mulvey-Roberts 83)

Debido a que el Drácula histórico abandonó su fe Ortodoxa, “la Iglesia le condenó a vagar por la tierra eternamente como un vampiro.” (Hillyer, “Enigma” 78)

“[Stoker] basó su personaje en (…) Vlad el Empalador debido a su predilección por empalar vivas a sus víctimas en afiladas estacas de madera mientras cenaba.” (Jones, “Introduction” XIII)


Y así sigue. Ninguna de las afirmaciones anteriores está basada en pruebas firmes. De hecho, unas pocas están fuertemente adornadas. Pero esos errores se encuentran tan grabados en nuestra conciencia colectiva que su convergencia ha creado un enorme montón de basura:
Vlad  el Empalador fue “más conocido como Conde Drácula.” (“Attila the Hun”, A&E Biography 1994)

La ciudad de Bucarest fue “mencionada por primera vez en un documento fechado en 1459 y firmado por Vlad Tepes, Conde Drácula.” (Let´s Go 476)

Casa Vlad Dracul (en Sighisoara, Rumania) fue “la residencia del padre del Conde Drácula.” (Let´s Go Europe 1999)

Bram Stoker
Dejemos una cosa clara. Vlad el Empalador no fue, no es, y nunca será el Conde Drácula. Casi todos los documentales de televisión y videos sobre el tema repiten esa tontería con aparente impunidad.

Nos dicen que Stoker realizó una “exhaustiva investigación” sobre Vlad (Florescu y McNally, Search, 1994, X). No hay pruebas de eso.

Nos aseguran que Stoker eligió el nombre “Drácula” porque era “sinónimo de horror y sangre” (Hurwood 30). No es así.

Nos informan de que el Drácula histórico fue un bebedor de sangre (Glut, True Vampires 39). Ni una sola evidencia de eso.

Nos advierten de que “[Wilkinson] fue, por supuesto, únicamente el punto de partida de la investigación de Bram Stoker acerca del nombre de Drácula” (Haining y Tremayne 142). Pura invención.

¿Cuándo, dónde y cómo se originó toda esa desinformación?
¿Y cómo proliferó hasta alcanzar tal alarmante envergadura?
Antes de reducir este enmarañado problema a sus inicios, sería útil bosquejar su origen y desarrollo.

Aunque los estudiosos que asociamos con la unión de los dos Dráculas son McNally y Florescu, ellos no fueron los primeros en hacerlo. Una investigación anterior sobre un posible nexo de unión entre el Conde Drácula y Vlad el Empalador comenzó en 1958, con la cita de Bacil Kirtley que decía que “Indudablemente el pasado histórico que Van Helsing (…) asigna al vampiro ficticio Drácula es el de Vlad Tsepesh, voivoda de Valaquia”. Al año siguiente, Maurice Richardson realizó esta observación: “Pero existe, tal y como el mismo Stoker indica, un modelo auténtico para Drácula”. En 1962, el primer biógrafo de Stoker, Harry Ludlam, afirmó que Stoker había “descubierto que el voivoda Drakula o Drácula (…) se ganó el título de “el Empalador”, y que la historia de su ferocidad y espeluznante crueldad en desafío a los Turcos fue relatada extensivamente en dos manuscritos del siglo XV, uno de los cuales aludía a él como un “wampyr”. En 1966, Grigore Nandris conectó al vampiro Drácula con la figura histórica, afirmando incluso que los retratos de Vlad existentes fueron “adaptados por Bram Stoker para amoldarse a sus requerimientos literarios”.

Apoyándose en estas, de algún modo, vagas referencias, McNally y Florescu se embarcaron en una búsqueda propia, cuyos resultados fueron publicados en In Search of Dracula. Aunque su investigación histórica fue (y aún es) inestimable, los dos autores asumieron que Stoker conocía una considerable cantidad de datos sobre la figura histórica,  y que entre sus fuentes se incluía Arminius Vambery (un profesor húngaro con quien se encontró en al menos dos ocasiones) y varias lecturas encontradas en el Museo Británico.

Como veremos más adelante, no existe ninguna evidencia que apoye esas afirmaciones. Ambos historiadores han modificado algunos de sus argumentos anteriores. En un artículo no publicado entregado en el Boston College en Noviembre de 1997, Florescu reconoce que “la conexión entre el Drácula histórico y la novela (…) además del título, se limita a cuatro breves referencias tomadas de un único libro [el de Wilkinson]” mientras que McNally ahora está de acuerdo en que decir que Stoker se inspiró en las atrocidades de Vlad es “absurdo” (“Separation Granted” 26). Aunque algunas (pero ni de lejos todas) de sus hipótesis originales han sido modificadas, su texto de 1972 sigue siendo consultado y citado con frecuencia.

Los descubrimientos de McNally y Florescu inspiraron un documental en 1976 en el cual Christopher Lee aparecía como Vlad Tepes. El uso de un actor al que en aquella época se identificaba con el papel del Conde Drácula hizo la conexión aún más fuerte. De hecho, el mismísimo Lee está convencido de que Stoker estaba “totalmente familiarizado con los aspectos históricos de la vida de (…) Vlad” (citado en Glut, Dracula Book XIII).

Desde el principio ha habido algunos escépticos. Daniel Farson asegura que “Stoker tomó el nombre de Drácula, así como una vaga idea de su contexto histórico, y eso fue todo”.
Leatherdale refleja un gran escepticismo en su The Origins of Dracula (1987):
    Siempre se ha dado por hecho que Stoker sabía acerca de la repugnante práctica del Empalador (…) Pero cuando leemos la novela con atención, toda búsqueda de cualquier referencia al Drácula histórico es en vano aparte de relatos generales y confusos acerca de las campañas húngaras contra los Turcos durante el siglo XV. Éstas se encuentran anotadas en las páginas de los libros catalogados de Stoker.

Skal advierte que Stoker se inspiró “solo hasta cierto punto” en relatos sobre Vlad (Hollywood Gothic 22). J. Gordon Melton también realiza un cauteloso acercamiento, refiriéndose a Vlad como una figura sobre la que Stoker “construyó parcialmente su personaje” (Vampire Book 1994 665). Pero nada de esto ha conseguido frenar la avalancha de descabelladas e irresponsables afirmaciones; las voces gritando en la jungla han llegado a oídos sordos.
(Traducción de Cristina Roswell del texto original de Elizabeth Miller. Dracula. Sense and Nonsense. Desert Island Books. 2006)

CONTINUARÁ...

viernes, 18 de noviembre de 2011

Drácula: Sensateces y estupideces (Parte 1)

Como ya sabéis (y si no ya os lo digo yo) estoy intentando publicar una novela de ficción cuyo argumento está muy relacionado con el Drácula histórico (Vlad el Empalador) y también con la conexión que se ha establecido entre él y el Drácula ficticio (el Conde Drácula de la novela de Bram Stoker).

Vampire, by Forget666
A pesar de que el tema de los vampiros sigue de moda (por mucho que algunos intenten negarlo, es un hecho que se puede demostrar simplemente echando un vistazo a las series de éxito en televisión y a las películas de cine, así como a la literatura actual: True Blood, Crónicas Vampíricas, Crepúsculo, Vampire Academy...) y a pesar de que el próximo año es el centenario de la muerte de Bram Stoker y mi historia está parcialmente relacionada con la novela (e incluso a algunos les ha recordado a ella en forma) mi libro sigue sin encontrar editorial simplemente por tratar el tema de los vampiros (aún haciéndolo desde un punto de vista distinto).

No voy a perder tiempo preguntándome publicamente por qué no hay sitio para mi libro de vampiros y el de otros autores nacionales que también escriben sobre el tema, pero sí para los tropecientes libros cuasi idénticos entre sí de autores extranjeros que escriben sobre vampiros. (Me parece inútil y no quiero meterme en camisas de once varas, como suele decirse). Así que he optado por dedicar mi tiempo a aquellos lectores que sí que tienen interés en mi novela y en el tema que trata.

Así pues, con esta entrada inauguro una serie de posts en los que subiré las traducciones al español de algunos artículos interesantes que me han servido de inspiración o de material de documentación para escribir mi novela.

En esta primera entrada os dejo con la primera parte de la traducción de uno de los capítulos del libro "Drácula: Sense and Nonsense" (primera edición publicada en 2002, segunda edición en 2006. Editorial Desert Island Books) de la profesora Elizabeth Miller, una de las más conocidas y reputadas estudiosas de la novela Drácula, de Bram Stoker, y quien publicará el próximo año (en co-autoría con Dacre Stoker) un interesante libro con las notas inéditas que Stoker tomó para la creación de su novela.
En este capítulo Miller recoge cada una de las creencias que se tienen con respecto a la fuente de inspiración de Bram Stoker para la creación del Conde Drácula.
La mayoría de la gente piensa que Vlad el Empalador fue quien inspiró al autor para crear al conde vampiro pero...

¿Cuánto de Vlad, del personaje histórico que de verdad existió, hay en el Conde Drácula? 
¿Cuánto del Conde forma parte del Drácula real y cuánto de la imaginación de Stoker?
¿Qué sabía realmente Bram Stoker de Vlad el Empalador?

Elizabeth Miller, quien ha tenido acceso a todas los apuntes tomados por Bram Stoker para la creación de Drácula, nos da las respuestas. Yo únicamente me limito a traducirlas y presentároslas a vosotros.


Empecemos...
VLAD EL EMPALADOR
Bram Stoker´s Dracula of 1994 by orderofthedragon
El Conde Drácula y Vlad el Empalador. Nunca tantos han escrito tanto acerca de tan poco.
Los principales problemas surgen por la creación de conexiones artificiales entre el Drácula de Stoker y el personaje histórico, Vlad el Empalador (Drácula). Para muchos, los nombres Conde Drácula y Vlad son sinónimos. No deberían serlo. Proliferan las especulaciones sobre la naturaleza exacta de esta supuesta conexión. Existen hipótesis muy endebles que se han aceptado ciegamente y han llegado incluso hasta tratados académicos. La mayoría da por hecho que Stoker, inspirándose en historias que había oído o leído acerca del gobernador valaco del s.XV [Vlad el Empalador], tomó la decisión de basar el personaje del Conde Drácula en esa figura histórica. Establecer esto como un hecho es una irresponsabilidad. Todo lo que sabemos con seguridad es que Stoker tomó prestado el nombre “Drácula” y varios fragmentos de información acerca de la historia de Valaquia que extrajo de la obra de William Wilkinson: An Account of Wallachia and Moldavia [Un informe sobre Valaquia y Moldavia] (1820). A partir de ese grano de arena se han levantado enormes montañas.

Lo que me llevó a reexaminar el origen de la conexión fue la unión de los dos [el Drácula ficticio y el histórico] en la película de Francis Ford Coppola Bram Stoker´s Dracula [Drácula, de Bram Stoker] (1992). Mi interés se hizo aún más intenso a raíz de un artículo publicado en 1993 por Anthony Ambrogio, quien aunque introdujo varios errores propios, sí que lanzó la acusación de que la película se basaba demasiado en las presuposiciones equivocadas de la obra de McNally y Florescu: In Search of Dracula [En busca de Drácula] (1972; revisado en 1994). Decidí echar un vistazo más de cerca.

No se puede debatir esta cuestión sin remitir directamente a los trabajos de McNally y Florescu. Aunque su libro no fue el primero en sugerir que Vlad jugó un papel mayor en la creación de la novela de Stoker, fue In Search of Dracula lo que llevó el tema a la atención pública y sentó las bases para los veinticinco años siguientes. In Search of Dracula fue (y todavía es) considerado uno de los textos principales en los estudios sobre Drácula, y hasta la actualidad es consultado por docenas de escritores y estudiosos que aceptan estas premisas ciegamente. La primera edición de este libro se publicó antes del descubrimiento de las Notas de Stoker; por consiguiente, uno puede aceptar cierta cantidad de especulaciones siempre y cuando éstas no se presenten como hechos. Sin embargo, se debe ser menos tolerante con los cuestionables descubrimientos que aparecen en la edición revisada [de la mencionada obra] así como en sus posteriores trabajos (principalmente Dracula: Prince of Many Faces), libros que se publicaron mucho tiempo después de que estos historiadores [McNally y Florescu] examinaran las Notas en Philadelphia.

El propósito de este capítulo no es repetir los detalles históricos sobre la vida y obra de Vlad. Esto ya se ha hecho suficientemente. Poca gente le estaría prestando la menor atención hoy en día de no ser por la dudosa conexión con el Conde Drácula. Pero es deber de cualquier estudioso de Drácula que se precie el reexaminar los “hechos”, tal y como nos son presentados hoy en día por una gran multitud de libros, artículos y documentales. Aquí el centro de atención se encuentra en la omnipresente conexión de Vlad con el Conde de [Bram] Stoker. ¿Cuánto sabía o desconocía Stoker acerca de Vlad? ¿Dónde podría haber encontrado la información que tenía?

(Vlad Tepes by Battlow)
No es fácil cuestionar lo que se ha venido aceptando como un hecho todo este tiempo. Uno se enfrenta con la tarea de cambiar la forma de pensar de toda una generación. Muchos no quieren saber que lo que habían aceptado durante años como un hecho indiscutible es, como mucho, algo anecdótico. Parece que cuanto más aprendemos sobre Vlad el Empalador, mayor es la tentación de ir a “revisar” la novela de Stoker en busca de esos nuevos descubrimientos. Mientras que esto es una acción legítima para los escritores de ficción (las novelas de Jeanne Kalogridis, por ejemplo, o el guión de la película Drácula, de Bram Stoker) no es lo que uno espera de los estudiosos del campo académico. Sin embargo, se trata precisamente de lo que ha ocurrido. A pesar del hecho de que sabemos dónde encontró Stoker su información sobre Vlad (además de lo que encontró exactamente), los estudiosos e investigadores siguen avanzando ciegamente, afirmando que han encontrado nuevas “evidencias”. Algunos incluso se apoyan en la novela, dando por hecho que todo lo que su “amigo Arminius” le dijo a Abraham Van Helsing refleja lo que Stoker debió haber aprendido de Arminius Vambery, un profesor húngaro al que conoció en Londres. Se ha emprendido una investigación sobre cada posible fragmento de información acerca de Vlad que teóricamente habría estado disponible en los años noventa del siglo XIX; unas cuantas almas insensatas han asumido entonces que Stoker debió haber visto este o aquel documento, panfleto o libro, y que eso fue parte de la “inspiración”. Incluso nos han contado que el camino hacia Vlad empezo cerca de casa… con el propio hermano de Stoker.

No hay nada, repito, nada, malo en presentar teorías sobre las fuentes de Stoker. El problema surge (como este capítulo demostrará)  cuando las teorías se presentan como “hechos” sin aportar ninguna prueba (o teniendo pruebas que contradicen esos hechos). La conclusión es que Stoker apenas sabía nada sobre el Drácula histórico, por lo menos no lo suficiente como para que se pueda decir que Vlad fue su inspiración.
(Traducción de Cristina Roswell del texto original de Elizabeth Miller. Dracula. Sense and Nonsense. Desert Island Books. 2006)

CONTINUARÁ...


martes, 15 de noviembre de 2011

Mi primera convención de literatura: Imagicon/Hispacon 2011


Este fin de semana estuve en la Imagicon/Hispacon, celebrada este año en Mislata, Valencia.
Para aquellos que no sepáis qué es, se trata de una convención de literatura de fantasía, terror y ciencia ficción en la que se organizan distintas charlas y presentaciones que reúnen a escritores y lectores de estos géneros.

Era la primera vez que yo acudía y la verdad es que al principio estuve algo intimidada. No conocía a nadie en persona (sólo a algunos escritores con los que había hablado por Facebook, pero nunca cara a cara) y fui sola desde mi ciudad, pero la verdad es que no me arrepiento de haber asistido. Pude poner cara a muchos escritores, lectores y editores encantadores y conocer a otros con los que no había tenido la oportunidad de hablar. También asistí a varias charlas de lo más interesantes relacionadas con distintos temas del mundillo literario y a tres presentaciones de algunos amigos escritores.
Aunque solo estuve un día (duraba dos, sábado y domingo), lo cierto es que me cundió muchísimo
Nada más llegar y después de hablar con algunos autores entré a la primera charla, una mesa redonda titulada "Fantástico para todos los públicos". La charla estuvo moderada por la escritora Anabel Botella y contó con la intervención de Laura Gallego, Susana Vallejo, David Lozano y Victor Conde. No pude quedarme a toda la charla porque quería asistir a otras pero durante el tiempo que estuve tocaron un tema que siempre ha generado mucha controversia, el de si la literatura fantástica juvenil es sólo para jóvenes y si por esa misma razón se le resta importancia: ¿un autor adulto puede escribir literatura fantástica para todos los públicos sin perder prestigio? ¿La literatura juvenil es de peor calidad porque va dirigida a un público al que se suele considerar menos "exigente" literariamente hablando? 

Las respuestas para mí están claras pero lamentablemente vivimos en un país (no sé si esto es igual en otros) en el que se menosprecia tanto a la literatura fantástica como a los libros destinados a un público joven. Y como apuntaron en la mesa redonda: ¿cómo podemos pretender que los jóvenes se interesen por la literatura si los mismos adultos consideran las obras destinadas a ese tipo de público como algo de inferior calidad?
Como decía, tuve que salir antes de que la charla acabara porque quería asistir a otra mesa, en este caso de terror, como corresponde a una autora cuya obra nada parcialmente en ese género: la mesa de terror NOCTE. 
Por si el tema no intimidara ya por sí mismo, tuve que enfrentarme al hecho de que cuando llegué la charla ya estaba empezada, que tuvo lugar en una habitación bastante pequeña y que... ¡se encontraba llena de hombres! Yo entrando toda elegante con mis pantalones negros y mi camisa y de repente ¡zas! un montón de barbas y camisetas frikis mirando a la intrusa que había osado internarse en la caverna e interrumpir la paz varonil. XDD 
Bromas aparte (estoy segura de que mi nivel de frikismo superaba con creces el de muchos de ellos ;) ) tengo que reconocer que una vez tomé asiento y me introduje en la conversación la disfruté como la que más. Estuvieron hablando de novelas de terror y sus adaptaciones al cine, acerca de qué era mejor, si lo uno o lo otro. Stephen King, La carretera, Psicosis... son algunos ejemplos de obras y autores que se debatieron.
Algo que me interesó especialmente fue el tema del uso de recursos cinematográficos en los libros y de recursos literarios en las películas: cómo el nombre "flashback" ha pasado de la pantalla al libro, cómo los "cliffhangers" que en un principio eran usados en el mundo literario dieron el paso hacia el cine para posteriormente volver al libro, cómo podemos usar en la escritura técnicas cinematográficas como la cámara lenta para prolongar la tensión del momento, etc. También se tocó el tema de las adaptaciones de libros a la pantalla y de cómo el escritor y el guionista son expulsados del mundo audiovisual tan pronto como les es posible a directores y productores, en un intento de evitar dolores de cabeza (producidos por la inconformidad del autor de la obra original respecto a cómo reflejar aspectos de la misma).

Tras la mesa de terror salí volando para asistir a la presentación de la novela "Ángeles desterrados" de Anabel Botella. Si bien es cierto que tuve una ligera sensación de dejá-vu porque hacía apenas unos días había asistido virtualmente a otra presentación de esta misma obra, lo cierto es que resultó interesante ver a la autora enfrentándose al público en directo y confirmé que todavía tengo mucho que aprender y practicar para cuando me toque estar en ese lugar en mi primera presentación (¡qué nervios me entran sólo de imaginarlo!).

Tras la presentación vino el descansito para comer y callejear un poco por las calles de Mislata y a las 4... ¡vuelta a la Imagicon!


Después de comer tuvo lugar la charla que más disfruté durante todo el sábado: "Star Wars y el budismo zen: el Dharma de Yoda". Sí, sé que el título suena de lo más friki pero de eso fue realmente de lo que trató la charla y me encantó :) 
De manos de Guillem López aprendimos acerca de la relación entre los caballeros Jedi del universo Star Wars y los monjes shaolin, de cómo George Lucas se inspiró en sus enseñanzas y en el budismo para crear a sus guerreros de espadas láser. Y de entre las enseñanzas de estos monjes y de los jedi, la que hice mía para aplicarla desde ya fue que es importante que nos centremos en el ahora, en el momento, y dejemos de obsesionarnos con el pasado y el futuro porque pensar en lo que podría pasar sólo hace que descuidemos lo que está pasando, centrar nuestros pensamientos en lo que ocurrirá mañana hace que no prestemos atención a lo que está ocurriendo en este momento. 
Para que lo entendiéramos, Guillem usó un ejemplo muy claro: él podría haber estado nervioso todo el día anterior a su charla pensando que al día siguiente tendría que hablar en público, preocupado preguntándose si le iría bien o mal, pero de haberlo estado la cena le habría sentado mal, eso habría hecho que pasara una mala noche, lo que le habría llevado a estar cansado y de mal humor el día de la charla y hacer que ésta le saliera fatal.
Sin embargo la charla fue, como digo, la que más disfruté de toooda la Imagicon, señal de que Guillem es un buen padawan de las enseñanzas de los monjes y de Yoda ;)

Lamenté no poder quedarme hasta el final de la charla pero antes de que acabara empezó la presentación de un amigo escritor y tuve que salir corriendo para no perdérmela. 

La siguiente presentación (la segunda de ese día) fue la de Jordi Nogués, que presentaba su novela "Tres Profecías". Me supo mal que no acudiera más gente porque sin duda tanto autor como historia lo merecen, pero había demasiadas charlas y presentaciones desarrollándose a la misma vez y lamentablemente el tema de la bipartición, al parecer, todavía no se domina globalmente, ¡tsssk! 
Pero bueno, la escasez de público nos dio la oportunidad de charlar de forma más directa y cercana con el autor y su editor, lo cual fue una gran ventaja para nosotros, pues tuvimos toda la atención del escritor para resolver preguntas y cotillear en su vida profesional como autor :)

Tras esa presentación llegó la última del día, en la misma sala, por lo que salí y entré más que nada por estirar las piernas un poco :P . En esta ocasión se trató de Laura Morales con su novela: La Profecía.
La cantidad de público fue mayor, aunque no mucho más, y se notaba que muchos conocían a la autora, lo cual está bien para conseguir un ambiente más distendido. Lo que más me llamó la atención fue la gran cantidad de preguntas que hubo, lo cual es algo estupendo, sin duda, pero en mi caso jugó un poco en mi contra porque tenía el tiempo cronometrado al minuto para asistir a otra charla que me interesaba y no quería irme antes de que  terminara la presentación. Tengo que reconocer que algunas ideas de amordazamiento de lectores preguntones cruzaron mi mente... ;)

Para terminar, la última charla a la que acudí fue una sobre la saga de Canción de Hielo y Fuego. Tampoco pude estar mucho porque hacía tiempo que había empezado, pero entre los temas tratados me llamó la atención el de la posible razón de su extraordinario éxito en España, aún mayor que en EEUU... Todo se resume en tres palabras: técnicas de marketing  ;)

Tras esa charla tuve que marcharme a la estación y sólo tuve tiempo de pasarme a comprar y que me firmaran uno de los libros. 
Al día siguiente, domingo, la convención continuó. Me habría encantado asistir porque se centraba en los zombies, un tema que también me gusta, pero para ser mi primera experiencia en un evento literario de esta magnitud fue más que suficiente y lo pasé genial tanto con las charlas como conociendo en persona a tantos colegas con quienes sólo había interactuado por Facebook.

Tendré que esperar a ver dónde se celebra la próxima Hispacón, pero intentaré asistir (ojalá que sea como autora publicada ya) y espero que todos los lectores y escritores que todavía no habéis vivido este evento os animéis a acudir, seguro que no os defraudará :)
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