domingo, 24 de octubre de 2010

Correcciones y más correciones

Ahora sí que voy totalmente contrarreloj con lo de la corrección de la novela para el concurso. El plazo termina el 2 de Noviembre así que no sé si me va a dar tiempo a presentarla, ya que voy por la página 110 de 200.
Pero bueno, no me preocupa demasiado porque incluso si no llego a tiempo, todo esto me habrá servido para darle un necesario empujón a la novela y terminarla por fin (me refiero a la corrección, claro, lo que es la novela ya lleva meses acabada).

Algunos amigos se sorprenden cuando les digo el tiempo que me he pasado corrigiendo este o aquel capítulo, no entienden por qué tengo que dedicarle tanta atención a algo que ya está terminado. Pero es necesario pulirlo todo y hay que llevar cuidado porque suele haber cosillas tan aparentemente insignificantes que pueden pasarse por alto a menos que hagas una lectura exhaustiva (y a veces resultan no ser tan insignificantes).
Además, esta novela la he escrito a lo largo de varios años porque no me he dedicado a ella ininterrumpidamente (la dejaba, la retomaba...) y eso puede hacer que algunos detalles se olviden; detalles que luego, cuando lees todo de una vez, chirrían, no encajan correctamente.

Y luego, también está el tema de la omnisciencia del escritor. ¿Qué es esto? Pues el hecho de que el escritor lo sabe todo, pero el lector no, y con eso también hay que ser cauto.
Como escritora, sé quién es cada personaje, cómo es cada uno (no sólo físicamente sino psicológicamente) por qué hacen lo que hacen, dónde están, cómo es el lugar, etc..., pero hay que tener en cuenta que el lector sólo sabe lo que has dejado escrito (excepto en casos como los que expondré más abajo). No sé puede asumir que el lector sabe todo lo que queremos que sepa... ni tampoco suponer que el lector es imbécil.
Me explico, como escritor hay que saber, por un lado, dar la información de manera adecuada y suministrarla conforme a nuestros intereses. Hay que tener claro qué queremos que el lector sepa, hasta dónde queremos que alcance su conocimiento de los hechos y los personajes. Puede haber "secretos" que no queremos que se descubran hasta más tarde, o información relevante que el lector debe conocer de antemano para poder interpretar otra que le llegue después. Del mismo modo, también puede que haya personajes con los que queremos que el lector se identifique o que simplemente conozca bien, en cuyo caso daremos más información, pero también puede haber otros que queramos que se definan conforme avance la trama, o que escondan secretos que no deben ser descubiertos aún, entonces dosificamos la información.

Pero a la vez, hay que tener cuidado, ya que no se debe subestimar al lector. Puede haber cosas que el lector no sepa porque no hemos querido compartirlas con él, pero también hay otras que no es necesario explicarlas, ya que se sobreentienden. Si un personaje es malvado, eso se demuestra mediante sus acciones, el lector no necesita leer lo malo que es. Y lo mismo con alguien bueno, en lugar de escribir sobre la nobleza del personaje, lo dejamos claro mediante sus obras.
Y ocurre igual con las descripciones, con la adjetivación. Es innecesario decir que la nieve es blanca, que el mar es azul o que una planta es verde (a menos, claro, que en su caso particular no lo sea) porque son cosas que se dan por hecho.
Por lo que tengo entendido, el exceso de adjetivación es uno de los errores más frecuentes del escritor novel. Yo estoy teniendo extremo cuidado con eso, pero os sorprendería lo fácil que es caer en el error si no prestas atención. Intentas dejar todo tan claro que lo llenas de exhaustivas descripciones, pero en una segunda lectura te das cuenta de que la mitad de palabras escritas pueden eliminarse sin que la frase pierda ningún significado, o que puedes resumir cinco palabras en un par.
Mi caso lo resumiré en una frase: antes de empezar la corrección de mi novela, ésta contaba con 205 páginas, ahora son 200 ;)

Así que lo dicho, igual de peligroso es dar por hecho que el lector sabe cosas que tomarlo por tonto. Hay que llevar cuidado y dosificar bien la información.

En fin, este post iba a ser sólo para decir que seguía corrigiendo y que no estaba segura de que fuera a darme tiempo, y al final me he puesto a escribir y a escribir y a perder aún más tiempo XD. Bueno, espero que por lo menos le sirva a alguien para sus propias correcciones.

Moraleja: no seáis tan "rolleros" como yo, recordad que muchas veces menos es más :)

lunes, 18 de octubre de 2010

Después de tanto tiempo...

¡Sigo por aquí!
Siento tener esto TAN sumamente abandonado, pero es lo malo de querer hacer veinte cosas a la vez... al final acabas haciendo unas, medio haciendo otras y dejando de lado las demás, al menos en mi caso >.<

Bueno, mi excusa esta vez es que estoy terminando de corregir mi primera novela para mandarla (si me da tiempo, que espero que si) al primer concurso de narrativa al que me voy a presentar. Es un concurso de una editorial muy importante, por lo que soy consciente de las posibilidades que tengo de ganarlo... pero si no me presento, SEGURO que no voy a ganar. Si lo hago, por lo menos una posibilidad tengo ;)

Mi novela tiene 200 páginas y voy por la 85 de corrección así que me queda poco más de la mitad por corregir (otra cosa no pero ¡qué orgullosa estaría mi profesora de matemáticas!).
No estoy yendo tan rápido como me gustaría pero espero que me de tiempo.

Es curioso pero no importa las veces que hayas leído algo que has escrito, en mi caso al menos siempre encuentro cosas que podría mejorar cuando vuelvo a leerlo. Y ya no sólo me refiero a frases que sonarían mejor escritas de otra forma o a faltas gramaticales, sino al contentido en sí. Es como si los personajes se reajustaran como partes de un engranaje y el mecanismo-la escena- dejara de chirriar y comenzara a girar sin problemas, o como si todo estuviera formado por piezas de puzzle y llevara aquellas mal puestas a sus sitios correctos. De repente todo se agiliza y el conjunto cobra un sentido completo.
En serio, corregir no es tan aburrido como podría parecer, a veces es como reamueblar una habitación para hacerla más espaciosa o funcional o simplemente más agradable, es como pulir una escultura o sacarle brillo a una joya. Se trata de hacerla tan perfecta como sea posible para que brille por sí misma.

En fin, que empiezo a divagar. Sólo quería dar señales de vida y explicar la razón por la que no he escrito muy a menudo (aquí al menos), además de comentaros cómo va mi novela. Voy a intentar actualizar más a menudo a partir de ahora :)

Ah, por cierto, para los que no la hayáis visto aún, Lykaon. Memorias de una mujer lobo (mi novela-online) tiene ya una modesta web oficial creada por mí, podéis encontrarla en:
www.memoriasdeunamujerlobo.com
Y en Noviembre, si todo va bien, empezaré a subir nuevos capítulos :)

¡Un saludo y hasta pronto!
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