sábado, 18 de julio de 2009

Amor en duermevela (Relato)

Este relato lo escribí en Agosto de 2007, como uno de los ejercicios que nos mandaban en un curso de Escritura Creativa organizado por la Escuela de Escritores, en el cual participé.

Amor en duermevela


¿Cómo puedes haberte dormido ya?

Acabas de acostarte y ya roncas como si llevaras horas durmiendo, mientras que yo luchaba por mantener los ojos abiertos esperando tu llegada a casa.

Sin embargo, cuando oí el sonido de las llaves cerré los ojos de inmediato, como si al no verte entrar pudiera engañar a mi mente haciéndola creer que estabas conmigo desde hacía tiempo.

Tú entraste a la habitación y por un segundo todo quedó en silencio. Me mirabas ¿verdad? Asegurándote de que todo seguía normal, comprobando que cada cosa se encontraba en su sitio, incluida yo.

Suspiraste, tal vez aliviado al ver que tu lado de la cama seguía vacío.

Luego te quitaste la ropa: primero los zapatos, después los pantalones y la camisa, que seguramente dejaste mal doblada en un rincón, como siempre.

Te tumbaste a mi lado y besaste mi mejilla.

Fue un beso fugaz. Tus labios apenas rozaron mi piel, dudo si por miedo a interrumpir mi descanso o a despertarme y tener que oír mis reproches por tu tardanza.

Si supieras que no debes preocuparte porque no voy a volver a echarte en cara nada: ni que pases más tiempo en el trabajo que en casa, ni que ya no salgamos a cenar, ni tampoco que ya no me beses como antes, entre otras muchas cosas que no me apetece recordar ahora...

Si supieras que mis quejas no se volverán a repetir nunca más, tal vez entonces lo que te inundaría sería la preocupación, porque quizás te darías cuenta de que me he cansado de luchar y perder todas las batallas.

Tras el beso ritual me rodeaste con tu brazo y a los pocos instantes noté tu respiración acompasada contra mi nuca.

Tú duermes y a mí, mientras tanto, se me resquebraja el corazón al verte descansar como si nada te preocupara. Siento como si mi interior se llenara de agua y empezara a ahogarme desde dentro.

¿No tienes miedo de volver una noche y no encontrarme aquí? ¿No temes que un día tengas que sentarte a esperar mi regreso y veas pasar las horas, lentamente, hasta el amanecer, sin tener noticias mías?

Siento nostalgia de tus besos. Pero no de aquellos depositados por inercia, como si estuvieras programado para inclinarte y rozar mi boca con tus labios. No.

Añoro los besos de verdad, aquellos durante los cuales te pegabas a mí como si acariciarme no fuera suficiente y necesitaras fundirte conmigo.

Desearía volver a ver en ti esa mirada de adoración, aquella de cuando parecía que no podías pensar en nada más que no fuera yo.

Ahora son contadas las veces en las que me miras a los ojos. ¿Te da miedo ver reflejados en ellos tu propia indiferencia?

Sigues durmiendo. No sé por qué me extraño. Los tiempos en los que parecíamos poder leernos el pensamiento pasaron hace muchos años.

Me gustaría que al abrazarme pudieras sentir lo mismo que yo.

Quizá crees que como no digo nada todo va bien. Ojalá tuviera el valor para decirte a la cara lo que pienso mientras tú huyes a refugiarte en tu almohada.

Sin embargo, tengo miedo de empezar a hablar y que tus abrazos no puedan seguir abarcando este matrimonio.

5 comentarios:

  1. Vaya, es magnífico. Tiene una gran intensidad. Incluso el título me evoca sensaciones profundas. Es de ese tipo de relatos que te dejan un regusto delicioso, a buena y añeja literatura.

    Un saludo!!!

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  2. Muchísimas gracias, me alegra que te guste :) Por lo general mis escritos con más de un año no suelen gustarme, pero este lo encontré el otro día y apenas tuve que hacerle cambios porque me convenció bastante. Supongo que es como lo de hacer fotos (en mi caso) de cada 30 me sale una bien, jajaja ;)

    ¡Saludos! ^__^

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  3. Pero sobri! ëste no lo conocía... es bueno, sí. Parece que hubieras estado casada toda la vida de tus anteriores vidas...
    Un beso

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  4. Interesante, me detuve por tu blog y este relato me llamo la atención y aunque soy mujer y se que ha de ser difícil el conciliar el sueño al esperar a alguien quiero decir que me sentí mas identificada con el hombre.... puesto que al trabajar no es que dejemos de preocuparnos o de pensar en nuestros seres queridos, solo que aveces de tan cansados que estamos al volver no podemos evitar desear solo la cama. Siempre cuando vuelvo en vez de buscar charlar con alguno de mis padres para pleitear prefiero simplemente darles un beso de buenas noches, demostrándoles que si el esfuerzo vale la pena... es por ellos, digo esto por que no tengo pareja pero entiendo que es lo mismo que siente mi madre al esperarme al volver tan tarde a casa... un abrazo, saludos!:D

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  5. Hola , ya han pasado años desde que escribiste este relato corto y mia por donde lo acabo de descubrir y tengo que darte la enhorabuena , me ha encantado , porque es algo que es cotidiano aunque sea triste el aceptarlo , con el paso de los años las relaciones en pareja ( por supuesto no siempre) se van deteriorando , es algo que todos sabemos pero que pocos se atreven a decir en voz alta , por eso leer tu relato deja mucho que pensar y ver entre lineas , muy bueno mucha gracias por compartirlo quizás leyéndolo hagas reflexionar más de uan conciencia ......

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